En Córdoba, hablar de rally es hablar de identidad. De caminos de tierra, motores al límite y personas que hacen de este deporte una forma de vida. Y entre esas historias aparece la de Bruno Gabanni, piloto cordobés de 64 años que lleva décadas persiguiendo la misma pasión: competir.

Su relación con el automovilismo comenzó temprano. Muy temprano. A los 8 años ya corría en karting y, apenas unos años después, se subía a autos areneros y categorías de autocross. Pero incluso antes de entender todo lo que implicaba este mundo, Bruno ya sabía que quería dedicar su vida a esto.

“A los 8 años, cuando le robé el primer auto a mi papá”, recuerda entre risas.

Desde entonces, el rally pasó a ocupar un lugar central en su vida. Como muchos pilotos argentinos, el camino no fue fácil. Hubo años difíciles, carreras complicadas y muchísimo esfuerzo detrás de cada oportunidad de competir.

“Cortaba pastos, pintaba casas, lavaba autos… hacía de todo para cumplir este sueño.”

 

Con el tiempo llegaron los resultados, incluyendo campeonatos en asfalto y uno de los momentos más importantes de su carrera: el título conseguido en Santiago del Estero en 2014, una victoria que todavía recuerda como inolvidable.

Pero para Bruno, correr en Córdoba tiene algo distinto.

“Córdoba es sinónimo de rally, no hay mejor lugar.”

Y si hay un tramo que guarda un significado especial, ese es el Julio César, cerca de Mina Clavero. Allí realizó sus primeras prácticas y comenzó a construir la experiencia que hoy lo mantiene vigente dentro del deporte.

A pesar de los años y la experiencia, la motivación sigue intacta. Bruno continúa compitiendo impulsado por las mismas ganas de siempre: superarse, dar el máximo y mantenerse a la altura de cada desafío.

Aunque no todo fue sencillo. En 2024 sufrió uno de los golpes más duros de su carrera cuando destruyeron el auto en plena competencia.

“Nos costó un planeta volver a armarlo. Pensé que no iba a correr más.”

Sin embargo, volvió. Porque el rally, para él, es mucho más que una competencia. Es disciplina, esfuerzo y pasión.

“Hacer las cosas bien, siempre. Eso me enseñó este deporte.”

 

Fuera de las carreras, su vida gira alrededor del trabajo, su familia, sus hijos, sus nietos y su perro. Y justamente sus hijos son una de las piezas fundamentales en este recorrido que lleva décadas escribiendo.

Cuando habla de lo que significa terminar una carrera, no menciona podios ni resultados.

“Terminar una carrera, siempre, no importa el puesto.”

Esa mentalidad es parte de lo que define a Bruno. La perseverancia de alguien que entiende que competir también es resistir, reconstruirse y seguir adelante incluso después de perder.

Hoy, su objetivo es claro: quiere pelear el campeonato esta temporada. Y en ese camino, el apoyo de quienes acompañan el proyecto hace una diferencia enorme.

“McCal es todo. Mi familia.”

En un deporte donde el respaldo de las marcas resulta fundamental, Bruno valora especialmente las relaciones construidas con confianza y compromiso a lo largo del tiempo.

Y mientras sigue acelerando por los caminos cordobeses, todavía mantiene intacto el consejo que le daría a cualquier persona que sueñe con competir:

“Si te gusta, tienes ganas y quieres aprender, hazlo. Es un gran mundo, conoces gente y lugares.”

Porque después de toda una vida dentro del rally, Bruno Gabanni sigue demostrando que la pasión no entiende de edades. Solo de ganas de seguir adelante.